Tan pronto para hacer diagnósticos, pero tan necesario empezar a hablar de las implicaciones y de la dimensión de un suceso histórico como el que vivió el mundo el 3 de enero, en este caso, el vecindario llamado América Latina.
En una operación denominada como “Determinación Absoluta”, Estados Unidos atacó en Caracas, Venezuela, siete puntos estratégicos en la madrugada del sábado que sería la antesala de la captura del presidente de ese país, Nicolás Maduro, quien llegó también ese día en horas de la noche custodiado junto con su esposa, Cilia Flórez, a Nueva York.
Del otro lado, hay quienes sin dejar de aceptar que Venezuela sufría y debía sufrir un cambio que implicara la salida de Maduro del poder, rechazan categóricamente la intervención de Estados Unidos, pues este hecho viola el Derecho Internacional y siembra la duda de si el remedio es peor que la enfermedad, así como el dilema de siempre de si el fin justifica los medios.
Frente a esta disyuntiva y las implicaciones que tiene para el vecino país el nuevo presente, hablamos con dos periodistas y escritores venezolanos (Sinar Alvarado, de The New York Times para Colombia, y Carolina Jaimes Branger, novelista y columnista para varios medios venezolanos) para que nos dieran sus impresiones sobre lo ocurrido y lo que viene para la región.
La perspectiva de los periodistas
“En momentos como este yo recuerdo a John Kenneth Galbraith, un economista diplomático, escritor, embajador canadiense de la época de John Kennedy. Galbraith tiene una frase que dice: ‘La política es el arte de escoger entre lo desagradable y lo desastroso’. Yo creo que en este momento Trump es lo primero y Maduro (el chavismo en general) es lo segundo. Muchos venezolanos, me incluyo, en este momento nos debatimos entre la alegría y la satisfacción de ver a Maduro finalmente rindiendo cuentas ante la justicia, detenido, y al mismo tiempo estamos preocupados con mucha incertidumbre de lo que puede venir”, dijo Alvarado.
Por su parte, Carolina Jaimes, quien reconoció que lo que está pasando en Venezuela “es difícil de entender”, manifestó que: “La intervención estadounidense ha sido un tema controvertido. Me encuentro entre quienes piensan que esta intervención puede llevar a una mayor injerencia en los asuntos internos del país, lo que podría intensificar la polarización y el conflicto, sin hablar de lo que nos costará en términos económicos. Porque un país invade a otro sólo cuando puede sacar más de lo que invierte. Ya Trump dijo que el petróleo era de ellos (o de él). El petróleo es de todos los venezolanos. Punto. Que puedan venir a invertir con ventajas, es otra cosa. También hay quienes argumentan que la presión internacional es necesaria para promover cambios democráticos y aliviar la profunda crisis humanitaria que tenemos en el país. Sin embargo, es importante reflexionar sobre cómo estos factores pueden afectar no solo a Venezuela, sino también a la estabilidad de toda la región, generando dinámicas que podrían complicar aún más la situación”.