El atacante vivió sus primeros minutos en el balompié ruso y ya protagonizó la primera polémica.
Ya empezó a dar de qué hablar. A Jhon Jáder Durán le bastaron cinco minutos en la cancha para protagonizar su primera escena polémica en el fútbol ruso.
En un partido amistoso entre su nuevo club, el Zenit de San Petersburgo, y el Krasnodar, Durán discutió y se agredió con un adversario en medio de un acción de juego.
Apenas transcurrían los primeros cinco minutos cuando Durán recibió un pelotazo por derecha. El colombiano fue con todo en busca del balón al mismo tiempo que un defensor.
El atacante y el defensor chocaron hombro a hombro en procura del esférico y lo volvieron a hacer, ya con más fortaleza. El antioqueño, en la segunda instancia, se le colgó del cuello al zaguero y se presentó un forcejeo que no le gustó a ninguna de las partes.
Los dos futbolistas terminaron en el suelo, pero el defensor se levantó raudo a pechear al colombiano y a reclamarle por la situación.
Rápidamente se caldearon los ánimos. Durán respondió y hubo cruce de palabras y de gestos. El árbitro castigó con tarjeta amarilla al ariete nacional.
Los lentes están puestos sobre Durán, que viene mostrando un carácter díscolo en los diferentes clubes en los que ha estado en Europa.
En Al Nassr, de Arabia Saudita, y Fenerbahce, de Turquía, mostró comportamientos antideportivos y de rebeldía que no agradaron a sus compañeros, cuerpo técnico y directivos de esos equipos.
Se espera que en el balompié ruso logre aplomar su carácter y enrute nuevamente su carrera únicamente desde el punto deportivo.
Su estreno desatinado con el Zenit, donde juega desde hace años el cartagenero Wílmar Barrios, también se dio en una clara oportunidad de gol que no supo definir con total precisión. Su remate chocó en el travesaño.
Afortunadamente solo es el comienzo de su aventura en Rusia y se trató solo de un compromiso de preparación.