El problema que muchos estudiantes y egresados beneficiarios de Icetex tienen no está relacionado con asumir la responsabilidad de endeudarse para estudiar, sino que están teniendo inconvenientes para sostener la deuda durante años tras graduarse e, incluso, durante su tiempo de estudio.

La medida fue anunciada a finales del 2025, y, al corte de esta fecha, usuarios han denunciado a esta casa editorial un incremento que les está dificultando responder con este compromiso.

Para enero de 2025, la profesional Andrea Ospino pagaba una cuota mensual de $350 mil. Tras la decisión del Gobierno — la cual estuvo sustentada en “las restricciones fiscales que enfrenta el país”—, la joven empezó a pagar casi $500 mil, luego también de decidir aumentar su número de cuotas para pagar la deuda.

Sin embargo, más allá de responder por este nuevo aumento, los inconvenientes que tiene Ospino residen en los intereses; pues son tan elevados que lo que invierte mensualmente la mayoría se dirige a dichos cargos y una pequeña parte va al capital.

“Actualmente le debo 25 millones de pesos al Icetex. Esos 25 millones los he visto desde hace varios meses y no baja. Claro, son 25 millones, pero como al capital nada más se le abonan un poco más de 100.000 pesos, es imposible que baje mucho”, expresó con frustración la graduada en Comunicación Social y Periodismo.

JEISSON GUTIERREZEl Icetex indicó que el problema no son las tasas de interés, sino los altos costos de las universidades.

Para el joven profesional, es crucial que el próximo Gobierno tenga en consideración el suplicio que atraviesan los deudores de esta entidad, quienes son generalmente personas pertenecientes a los estratos 1, 2 y 3.

Si bien es cierto que cada deudor es un caso distinto, la problemática con las cuotas es que es un dolor de cabeza que se proyecta como generalizado. El joven Michael Andrés Fontalvo tiene en pausa su carrera de Ingeniería Multimedia por inconvenientes en la renovación de créditos con el Icetex.

Pese a que gracias a la entidad logró ingresar a la educación superior, presentaba problemas para sostener otros costos de vida. De esta forma, tuvo que conseguir trabajo y detener sus estudios ya que los horarios laborales eran completamente incompatibles con los horarios de estudio.

Sin embargo, si dentro de un año no estudias, Icetex te pasa a etapa de amortización. Por lo que aseguró que a los seis meses intentó regresar a la universidad. Algo que no pudo hacer, porque “por parte de los asesores de Icetex recibía respuestas contradictorias. Nunca se resolvió nada. El tiempo siguió corriendo y se completó el año”.

Y, tras cumplirse el periodo de tiempo, llegaron los primeros cobros con cuotas cercanas al millón de pesos mensuales. Algo que, para una persona recién egresada, es complicado teniendo en cuenta el mercado laboral en Colombia. Con una refinanciación, a Andrés le bajaron la cuota a 700.000 pesos mensuales durante siete años.

“Financieramente me afecta muchísimo. Si tomamos como referencia un salario mínimo cercano a los dos millones de pesos y le descontamos los aportes a salud y pensión, quedan aproximadamente $1.700.000. Si de ahí tengo que destinar 700 mil pesos a Icetex, me queda alrededor de un millón para cubrir gastos de la casa, alimentación, servicios públicos, transporte y cualquier otra necesidad”, manifestó el joven.

De esta forma, sugirió que debe existir una regulación más clara sobre el manejo de los créditos de Icetex y que los deudores gocen de un pago justo: “No es lógico que una carrera que costó 60 millones de pesos termine representando pagos cercanos a 150 millones de pesos”.

Asimismo, sentenció que el crédito debe ayudar a estudiar y no convertirse en una carga imposible de sostener durante años.

Además de que es una situación que afecta el día a día de los usuarios de Icetex, otros jóvenes manifestaron que han perdido la libertad financiera por el incremento de los intereses.

Tal es el caso de Yurleidys Sarmiento García, quien explicó que esta situación limita su capacidad de endeudamiento y le impide acceder a otros créditos, como uno para adquirir vivienda.

“La verdad es que la deuda con Icetex ha afectado mucho mi situación crediticia, por así decirlo, porque por mi nivel de endeudamiento difícilmente puedo acceder a otros créditos”, señaló.

Y a su turno, Cristian García Torres, profesional en Ingeniería Eléctrica, indicó que el alto valor de las cuotas ha limitado su capacidad de ahorro para realizar actividades como viajar o continuar sus estudios mediante una especialización o maestría, ya que adquirir un nuevo crédito implicaría asumir más deudas.

Abandono de estudios

Edgardo Sánchez, decano del Departamento de Humanidades de la Universidad de la Costa (CUC), indicó que esta medida, más que afectar la permanencia estudiantil de manera directa, sí tiene un nivel de influencia. Ya que las condiciones financieras se vuelven más exigentes y generan incertidumbre.

Expuso que esto puede impactar en la disminución de nuevos ingresos al sistema universitario y, con ello, generar serios vacíos, sobre todo en lo que tiene que ver con la financiación de cupos.

“La educación superior requiere estabilidad en sus mecanismos de financiación. Cuando los estudiantes perciben que las reglas cambian durante la vigencia de un crédito, se genera desconfianza institucional. Este factor termina afectando las decisiones de acceso a la universidad y, lo más importante, la posibilidad de consolidar un proyecto de vida”, detalló.

¿Qué se debe hacer?

Patricia Martínez Barrios, exviceministra de Educación Superior (2012-2014), señaló que la problemática de los créditos del Icetex no puede seguir enfrentándose con alivios temporales y requiere una reforma estructural.

“Se necesita una solución sostenible que proteja a los estudiantes vulnerables, especialmente en etapa de estudio y transición al empleo”, recomendó.

Entre las medidas propuestas destacó la creación de subsidios permanentes para estudiantes vulnerables, la implementación efectiva del pago contingente al ingreso para que las cuotas dependan de la capacidad económica de los egresados, la inclusión de apoyos para sostenimiento estudiantil y el fortalecimiento de sistemas de alerta temprana para prevenir la deserción y la mora.

Asimismo, Martínez insistió en la necesidad de establecer reglas claras y estables para los beneficiarios y fortalecer la corresponsabilidad entre el Gobierno, el Icetex, las universidades y el sector productivo.

Según explicó, el crédito educativo debe facilitar el acceso y la permanencia en la educación superior, sin convertirse en una carga financiera que limite las oportunidades de los estudiantes y graduados.

“El Icetex debe ser un instrumento de movilidad social, no una fuente de angustia. La educación superior con financiación vía oferta (en las universidades públicas) y vía demanda (en las universidades privadas) en un sistema mixto de educación superior, acrecienta las posibilidades de acceso y desarrollo a más colombianos y colombianas que aspiran a ser cada vez mejores profesionales y ciudadanos”, finalizó la exviceministra.

“Nunca les cambiamos la tasa de intereses; varió fue el contribuyente”

Giovanni Chanchila, jefe de la Oficina Comercial y Mercadeo de Icetex, explicó que la tasa de contratación pactada con los usuarios siempre ha sido la misma (IPC más 12 puntos para los créditos de largo plazo), pero durante un tiempo el Estado asumió parte de esa tasa, lo que reducía el valor que pagaban los estudiantes. Al desaparecer ese apoyo, la tasa de liquidación volvió a coincidir con la tasa originalmente contratada.

“Nunca les cambiamos la tasa. La tasa ha sido la misma. Que en su momento el Ministerio asumió parte de esa tasa, ese exceso, es otra cosa. Y por eso yo te he hablado de dos tasas: la de contratación y la de liquidación. Pero cuando dicen: “Usted me cambió la tasa”, nunca se cambió la tasa. Desapareció el tercero, en este caso el Ministerio, que daba un buen aporte para el subsidio”, expuso.

El funcionario también señaló que muchos estudiantes comienzan a pagar varios años después de haber recibido el crédito, por lo que el valor de la deuda se ajusta al paso del tiempo.

“Es que son estudiantes que duran cinco años estudiando, uno en periodo de gracia, y agarran a pagar el sexto año o el séptimo año. Entonces, pues, lo que yo te presté en el 2020 no es la misma plata que vas a pagar en el 2016”, resaltó Chanchila.

Asimismo, destacó que la entidad ha implementado estrategias de empleabilidad y emprendimiento a través de programas y que actualmente desarrolla una Jornada de Soluciones que permite condonar hasta el 100 % de los intereses moratorios para ayudar a los beneficiarios a ponerse al día.

Finalmente, indicó que si el Gobierno vuelve a destinar recursos (tal como lo hizo este año para los meses de abril, mayo y junio) para subsidiar la tasa de interés, Icetex aplicará nuevamente ese beneficio a los estudiantes. Sin embargo, insistió en que la entidad no ha modificado las condiciones de contratación de los créditos.